Noticiero Agropecuario.- Carmen Alicia tiene 45 años y 17 en la finca Tiznado, cuenta que le ha costado mucho sacrificio llegar a tener la finca totalmente productiva, le dedica, día y noches, vacaciones y diciembre, no tiene horario, y se siente muy afectada porque de un día a otro llegan funcionarios a arrebatarle lo que tanto sacrificio le ha costado a ella y su esposo
Muy afectada emocionalmente, estuvo sentada, hace poco, en una colchoneta en la sede de la Organización de Estados Americanos, OEA, Carmen Alicia Mendoza de Pérez, esposa de Blas Pérez, a quien le intervinieron su finca, totalmente productiva, rememora los años de dedicación y la entrega de una productora que nació, se crió y se formó en el campo Venezolano.
Reseña con voz entrecortada que no sabe cómo de la noche a la mañana funcionarios del Gobierno se dirigen a su finca, a arremeter de una forma grotesca, violenta, agresiva y con cara de odio en una finca que lo único que ha hecho es producir alimento para el pueblo Venezolano.
¿Cómo inició sus labores en el campo?
Blas compró una finca en San José de Tiznado, la cual adquirió “fiada”, y con planes de cancelarla a los tres años. Los ingresos obtenidos durante este tiempo los dedicó, exclusivamente a pagar la finca.
Mi esposo me comentó que en ese tiempo “ni siquiera se compró un pantalón, porque lo que obtenía lo destinaba exclusivamente para pagar su finca.
¿Cuántos años le han dedicado a las labores del campo?
Es una finca que tiene una tradición agrícola de 30 años, Tengo 17 años en la finca trabajando y labrando la tierra, 17 años cultivando proyectos y luchando con 3 hijos, a quienes también hemos formado en el campo. Hemos asumido deudas bancarias grandes y muchos riesgos, “deudas que en muchas oportunidades pensábamos que no podíamos pagarlas”.
Carmen Alicia, tiene 35 años es economista con conocimientos en el área de gerencia, quien, luego de sus estudios universitarios, regresó al campo, se acopló con Blas Pérez, y juntos emprendieron un camino gerencial en el área agrícola. Siempre “con la firme intención de “innovar, de crecer y emprender proyectos para generar alimentos para los venezolanos, allí hemos asumido muchas responsabilidades”, afirma.
No sabemos hacer otra cosa sabemos cultivar la tierra y lo hemos hecho durante muchos años, afirma molesta. Con esta situación de intervenciones se nos está paralizando todo en nuestra vida.
¿Hasta donde piensa llegar?
No pienso abandonar esta lucha, llegaré hasta que el cuerpo aguante. No dejaré que nos arrebaten, lo que nos ha costado tantos años de sacrificio.
Cuenta que ellos no tienen descanso Los días 30 y 31 de diciembre los pasamos en la finca porque allí no queda nadie. Se trata de una actividad a la cual nos dedicamos con cariño, amor, constancia y mucha dedicación.
Con estas acciones y arremetidas no solo nos están atropellando a nosotros como productores; están atropellando al país, a nuestro sector agrícola y pecuario. Sentimos que en los últimos años nuestro sector agrícola y pecuario es perseguido y maltratado.
El que tienen tierras es tratado como un delincuente, el INTI no cumple su función, si eres propietario eres perseguido y maltratado. Llegaron a la finca funcionarios muy jóvenes a amedrentar y atropellar, con armas en las manos como si los agricultores somos delincuentes, el único delito que hacemos es producir alimentos para el país.
Usted abandonó sus labores en el campo y está aquí en huelga de hambre ¿Cómo se siente como productora agropecuaria? ¿Por qué tomó esta decisión?
Esta arremetida fue tan grande y tan grave, que yo nunca me imaginé estar aquí en una huelga de hambre para luchar y defender lo que tenemos con tantos años de sacrificio y esfuerzo, (responde con lágrimas en lo ojos)
Mi función fue trabajar luchar por mis hijos y trabajar en mi finca. Lo que hemos hecho es apostar al país con las cosas que hemos logrado y los proyectos que queremos emprender, los verdaderos agricultores andamos es en este tipo de actividades. Pensando siempre en producir más alimentos para el país, en ser cada día más productivos, en cómo mejorar la producción y en aportar un grano de arena a nuestra soberanía alimentaria.
Me preocupa que hoy en día muy pocas personas quieran ir al campo a producir alimentos, por lo difícil que es la actividad; ya la seguridad personal y jurídica está comprometida.
Muy angustiada y afectada por la tristeza que la invade al pensar en el futuro de sus tres hijos; cuenta que a su hijo de 12 años le ha enseñado labores agrícola: a ordeñas las vacas, a recorrer los potreros, a sembrar, entre otras actividades que ya se van haciendo rutina en un adolescente que empieza PENSAR que él junto a sus padres se dedicará a su finca. Pero Carmen se pregunta ya con lágrimas en los ojos “¿y que le va a quedar a mi niño? ¿Cuál va a ser el futuro de mi hijo, si arremeten y nos quitan el sustento de nuestra familia y el sustento de más de 8 familias que laboran aquí?
Carmen muy afectada emocionalmente comenta que no solo está preocupada por el futuro de sus 3 hijos y los hijos de sus empleados, sino del futuro de todos los niños que viven en el campo venezolano, y que tienen interés por el campo.
Reflexiona que de continuar esta política el campo ya no tendrá la nueva generación de relevo. “El trabajo y amor por el campo no se aprende de un día para otro, es un don que te da dios. El trabajo que hemos realizado nosotros juntos a nuestros obreros los efectuamos por vocación, convicción y amor”, precisó.
Cometa que ella se desprendió de todo, de sus hijos de sus labores en la finca, de su hogar y de sus actividades para manifestar contra irrespeto, el atropello y el abuso, pues el amor por el país y por sus hijos fueron los motivos que la impulsaron a iniciar la huelga de hambre.
Manifestó su descontento mientras permaneció en la sede de la OEA sin caretas, sin armas y sin rencor. “Protesto aquí, con mis armas, pero ¿sabes cuales son? Preguntó muy emotivamente, mis armas son mis proyectos para el sector, mis armas son mis pensamientos, mis armas son las ganas de seguir trabajando en ese campo que me hace feliz.
Comenta que no tiene miedo, que no se retira de la huelga porque no le teme a nada, porque su crianza en el campo le enseñó a no tener miedo.
Finalmente señala que se siente decepcionada porque “No es fácil cuando se tiene amor por lo que haces y que de la noche a la mañana te lo arrebaten. De una manera brutal asaltaron nuestra propiedad, yo siento que han violado mi libertad como venezolana, como ciudadana y como productora, me siento como Doña Bárbara, a quien le rebataron su libertad y su tranquilidad. Estas acciones tal vez me conviertan en una Doña Bárbara, y lucharé para defender lo mío.